Se nos remite lo siguiente:
Agosto 20 de 1885.
Señor cronista:
Por primera vez voi a ocupar las líneas de su diario, para llamar la atención, sobre un asunto que creo de alguna gravedad.
Ciertas calles centrales de la población, (que por ahora no consideramos conveniente mencionar), se ven casi la mayor parte del día, sobre todo los festivos, atestadas de muchachitos, para los cuales el bozo es aun una remota esperanza, que no hacen otra cosa perder un tiempo que debían dedicar a sus lecciones, y que ocupan en hacer de Tenorios para con las niñas de su edad.
Bueno sería que los padres de familia no dejaran a sus hijos andar como vagabundos y que las madres cuidaran mas de sus hijas.
Con esto, señor cronista, me contentaré por hoi; y si lo creo conveniente y Ud. me lo permite, volveré a ocupar los nombres de esos fatídicos jovencitos o mas bien, de esos Tenorios en miniatura.
De Ud. señor cronista
R.

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